Por Mercedes, hace 1 año y 8 meses

Temporada cuarta, artículo primero.

[myflash=karina-lombard]

Hemos retrasado el inicio de este blog porque la «masa no estaba para bollos». Un par de muertos en un atentado cometido por los impresentables que aseguran que a pesar de este daño colateral aún «mantienen el alto al fuego permanente», nos quitaron las ganas de escribir sobre cualquier tema. ¿Fuegos artificiales?, ¿fuego de barbacoa? ¿Las hogueras de San Juan? ¿A que fuego se referirán los de la capucha cuando dicen que mantienen un alto permanente? Obviamente no al fuego que las bombas provocan allí donde estalla su carga mortal y para variar, terminamos lamentando la perdida de gente inocente. Entre la consabida estupidez de los encapuchados, el penoso y mezquino espectáculo que nos regala la miseria de los políticos y el oportunismo de los representantes de asociaciones de turno con un comportamiento digno de un patio de colegio, los ánimos se nos vinieron abajo.

Pero hay que seguir y dejar el blog sin empezar no pareció una buena idea (aunque este blog no parece per se, una buena idea) así que buscamos un motivo lo suficientemente frívolo pero que a la vez nos permitirá aclarar a nosotras mismas a donde queremos llegar en nuestra idea de reflejar un poco la actualidad y lo que ha dado de sí la bollosfera. Decidimos utilizar como excusa el retorno de la serie que más comentarios ha generado en la bollosfera del mundo mundial, la imponderable THE L WORD, que originó esa pequeña joya hecha post por parte de Top y discusiones memorables en la época de oro de una bollosfera que cada vez se hace más difícil de definir, que pareciera estar en un proceso de cambio y que como en todo momento de transición, no se sabe muy bien a donde va.

Echamos en falta algunos pasajes brillantes de esto que se dio por llamar la bollosfera, echamos en falta un cierto estilo, una cierta manera descarada de decir las cosas y porqué no, un cierto compromiso con algunos temas.

Sin embargo a pesar de que en cierto modo, hay razones para decir que el fenómeno GH está haciéndose presente también en la bollosfera (y es que al final que todo el mundo se conozca termina haciéndose inevitable) y alguna veces lees la misma fiesta interminable repetida hasta el cansancio en un buen número de blogs, también las hay para pensar que sigue habiendo bolloblogs que se mantienen en el estilo con el que comenzaron, que algunos han cambiado considerablemente pero lo que ha nacido luego nos regala otro tipo de temas no menos interesantes y otros vienen detrás, esperemos que a refrescar el lenguaje. En definitiva que la bollosfera está muy viva y quien sabe... Mañana termine en otro libro.

Y volviendo a The L Word, ¿que podemos decir de esta especie de Melrose Place bolleril que no se haya dicho ya?. Seguro la veremos, como hemos visto las otras 3 temporadas. Aunque todo lo que se diga y más es la absoluta verdad, lo cierto es que los especímenesde la serie son un placer visual y por otro lado, éstas al menos son unas lesbianas con lengua y no como otras que parece que la censura o la autocensura a saber cual, se las han cortado para que sólo puedan darse besos castos.

De nuevo habrá un personaje como dice la promoción smoking hot latino (?), esta vez de la mano de Janina Javankar. Vamos de los Javankar de toda la vida de latinoamérica. Es que te cuelas por el medio de una calle de Managua o en los cerros de Caracas y das un grito: ¡Eh... Javankar! y de seguro aparecen unas 50 cabezas de cabello negro asomando por las ventanas, que lo digo en serio ¿eh? Javankar a patadas. Bromas aparte, hay que preguntarse si las productoras tienen alguna mala experiencia con las actrices latinoamericanas porque ya parece sospechoso que los dos personajes supuestamente latinos, sean representados por actrices de origen asiático. Si hablamos de Noruega a lo mejor se entiende pero leñes, la serie se graba en Los Angeles.

Para que negarlo, hemos visto el primer capítulo de esta cuarta temporada con especial atención sólo porque anunciaban el retorno de ese portento llamado Karina Lombard pero, gozo en un pozo, aparece en un par de secuencias cortas y no parece que se repetirá, así que a quienes les ponga especialmente (como a mi)... habrá que seguir viendo The 4400. En todo caso, hablando de series lésbicas (dicho así parece que hay muchas), puede que Sugar Rush cumpla, mucho más cumplidamente, con el reclamo de realismo que esperan las bolloespectadoras, aunque pueda parecer algo disparatada, la segunda temporada, mucho mejor que la primera, promete que la trama dará bastante de sí... Lo malo es que al ser serie inglesa, hay que buscarla por el inframundo ya que dificilmente la veremos en España.

l-word-en-second-life_001.jpg

The L Word, además de estrenar el primer capítulo de la cuarta temporada, no ha escapado al fenómeno Second Life y ha inaugurado una isla con ese nombre. Imaginamos que será el refugio de las bolleras que no se puede decir que estén demasiado representadas en el metauniverso (un par de comunidades y el resto como fantasía sexual). Sin ser la opinión de todas las de bollosferablog, esta que escribe encuentra mucho más interesante el fenómeno Second Life, que el fenómeno Palabra L. Al menos en este mundo virtual todas tenemos las mismas oportunidades de follar mucho y hacernos un cuerpo perfecto sin dieta ni ná...

1 comentario

Gravatar #1. Marian
hace 1 año y 8 meses

¡Eh JAvankar! Eso ha estado bueno.

Yo tambien hecho en falta ciertos temas de la bollosfera

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