Hace pocos días concluyó en Chile el VII Encuentro Lésbico Feminista con varias propuestas. Una de ellas: la conmemoración, celebración o cómo sea que se le quiera llamar, del Día de las Rebeldías Lésbicas para lo cual se ha escogido el día 13 de octubre, coincidiendo con la fecha de la realización del I encuentro, allá por el año 1987.
Hasta ahí nada llama mi atención sin embargo, el segundo motivo para la escogencia de la fecha si que lo hace: un día antes de ese engendro mal llamado “Encuentro de dos Mundos” para “rebelarnos contra el colonianismo patriarcal marcado por el racismo”. Y me pregunto: ¿porqué siempre mujeres y lesbianas en latinoamérica tenemos que cargar más peso en nuestras alforjas? Cómo si no tuviéramos bastante con la discriminación por ser mujeres, que se hace mucho más aberrante si se trata además de ser lesbianas y cómo si luchar por acabar con con la intolerancia no fuera ya lo suficientemente importante, siempre tenemos que buscar el amparo de otras fechas, de otros eventos, de otros colectivos.
No me hagan demasiado caso, tampoco entiendo la tan cacareada “Alianza de civilizaciones” que promulga Zapatero. Yo definitivamente de alianzas no soy, alianzas, según con quién. Si se trata de sexismo y homofobia, pues como que no… Por eso desde hace rato me asombra el matiz indigenista de una parte del Movimiento Lésbico Latinoaméricano, me asombran estas proclamas de rebeldía que se transforman en silencios ominosos cuando destacados líderes indigenistas claman por el fusilamiento de homosexuales en plaza pública y mantienen una política discriminatoria, vejatoria y de maltrato hacia la mujer amparándose en supuestos usos tradicionales.
Al margen de que el conquistador español y la iglesia catolica trajeran sus dogmas a latinoamérica, al margen de que algunas civilizaciones mantenían antes de su llegada una cierta convivencia con la diversidad sexual, también está el hecho de que los movimientos indigenistas que pululan actualmente por latinoamerica son un modelo de racismo, de discriminación, de homofobia, de machismo, maltrato y persecusión y no veo como podemos mezclar las cosas de manera tan alegre. Me quedo perpleja cuando recuerdo el enorme follón que se armó durante el VI Encuentro porque buena parte de las participantes no querían la participación de las transexuales por no ser auténticas “mujeres biológicas”. Indigenismo machista y homófobo si, transexuales no… Algo funciona mal en mi cerebro porque por más que lo intento, no logro entenderlo.
PD: Y ya como simple anécdota no logro que la expresión “rebeldias lésbicas” me sugiera imágenes relacionadas con el activismo. Por el contrario cada vez que la pienso, mi mente se pone a volar por otros derroteros… Definitivamente llevo demasiado tiempo soltera.
Actualización:
Sólo añadir que el rechazo a las mujeres transgénero también se ha dado en este VII encuentro. Mujeres que son admitidas en otros encuentros de este tipo pero al parecer en latinoamerica ser lesbiana es tener el derecho a decidir quién debe o no, ser considerada mujer como tal.
TAGS: lesbianismo activismo indigenismo





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