Por Mercedes, hace 5 meses y 3 días

La décima fosa del octavo círculo (otra suerte de obituario)

En 1997 llegó una carta abierta al Vaticano, venía firmada por ocho hombres de intachable «conducta católica». Los ocho habían pertenecido a la congregación de los «Legionarios de Cristo». Ya sexagenarios, cansados de la pasividad de la Iglesia ante las denuncias que habían venido haciendo, algunas desde 1978 sin que fueran escuchados en modo alguno por la jerarquía vaticana, decidieron hacer público lo que era vox populi desde 1950: la inclinación a la Pederastia del Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los todopoderosos «Legionarios de Cristo» un emporio con tentáculos en grandes grupos empresariales, medios de comunicación, dueño de un buen número de instituciones educativas y con amigos poderosos en todos los niveles.

A los ocho hombres les movía la indignación por la persecución a la que estaban siendo sometidos y por el hecho de que, pese a las gravísimas denuncias, el Vaticano había decidido nombrar al padre Marcial Maciel Degollado, aún sin ser Obispo, como uno de los veintiún dignatarios encargados de organizar y dirigir el Sínodo de obispos de América destinado a considerar puntos de doctrina y praxis cristianas frente a las puertas del milenio que se avecinaba.

Dos años antes Juan Manuel Fernández Amenábar, ex Sacerdote de los Legionarios y exrector de la Universidad Anáhuac-plantel norte, antes de morir, había dejado por escrito un testimonio de dos folios en el que describía los abusos sexuales a los que le sometió en Roma Marcial Maciel, su adicción a la heroína y lo difícil que había resultado para él deshacerse de la férrea enseñanza de «obedecer y callar» para poder revelar, al final de su vida, lo sufrido durante su paso por los Legionarios de Cristo. Otro sacerdote Alberto Athié, valientemente acogió el último deseo de Fernández Amenabar: «perdono, pero quiero justicia». Athié se comprometió a buscar esa justicia para terminar abandonando el sacerdocio ante la evidencia de que toda denuncia contra Maciel se enfrentaba al muro infranqueable que significaba la protección por parte de la misma jerarquía eclesiástica.

A pesar de esa protección, quedó por fin al descubierto que con total impunidad, Marcial Maciel se montó un imperio disfrazado de congregación religiosa en el que dio rienda suelta a sus preferencias por los menores ante el silencio cómplice de muchas poderosas familias católicas de la alta sociedad mexicana y más tarde española, que conocían perfectamente las inclinaciones de este «hombre de fe» y prefirieron callar, aún cuando algunas de ellas tenían constancia de que sus propios hijos no habían estado a salvo de sus abusos y los de otros miembros de su congregación, sobre la que pesan unas cuantas denuncias verdaderamente graves.

Los denunciantes de los actos de Maciel y otros «legionarios» casi siempre eran acosados y perseguidos por parte de los fieles de esta congregación de poderosos. En México más de un periodista ha sido despedido de la cadena donde trabaja o se han cancelado series documentales ya realizadas por presiones de grandes grupos económicos. El Vaticano no sólo hizo caso omiso de las denuncias sino que, siempre protegido por el cardenal Norberto Rivera Carrera y posteriormente bajo el manto del propio Juan Pablo II, Maciel y su congregación se hicieron todavía más poderosos.

Fue hasta mayo del pasado año, cuando ya era imposible seguir manteniendo la inocencia de Maciel que la iglesia católica, muy tocada además por los juicios, condenas y arreglos extrajudiciales por acusaciones de pederastia en los Estados Unidos (entre 1950 y 2002 la propia conferencia episcopal registró mas de once mil acusaciones), decidió apartar a Maciel de todo ejercicio y condenarlo a «una vida reservada a la oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público». Todo con una palmadita cariñosa de Ratzinger en la mejilla de un Maciel ya anciano. Un retiro dorado claro está, para un hombre que logró conformar uno de los grupos más ricos y poderosos dentro de la Iglesia Católica.

Un Papa generoso con uno de sus más fieles servidores mostró, en un gesto de extrema desfachatez cargado de deshonestidad, una bondadosa compresión que niega repetidamente a personas comunes y corrientes que nos permitimos amar de forma diferente a lo que el decreta para el resto de la humanidad (ya sabemos que los suyos pueden amar como se les pegue la gana y hasta forzar relaciones no consentidas). Personas que, por supuesto, no cometemos pecado alguno. En todo caso si existe el pecado, está dentro del seno de una iglesia que protege pederastas mientras trata de regir en nuestras camas. Una iglesia que considera nuestros derechos como el mayor problema en sus más de dos mil años de historia, por encima del hambre, de la tremenda injusticia social, de las guerras o del cambio climático .

Los legionarios de Cristo, tan queridos para doña Ana «Peras y Manzanas» Botella, Esperanza Aguirre, de la que es miembro Don Angel Acebes, siguen siendo un emporio, esperemos que las prácticas denunciadas ya no formen parte de su forma de actuar, lo que si sabemos es que siguen tratando de imponernos un modo de vida basado en la falsa moral de la que siempre han hecho gala. En todo caso de seguir las conductas iniciadas por su fundador y máximo «guía espiritual», ojalá no tengan que pasar 50 años para que se haga una suerte de «justicia blanda» de la mano de otro Papa.

 

El día de ayer, 30 de enero del 2008 en Estados Unidos, ha fallecido a los 87 años, un pederasta consumado, siempre protegido por una Iglesia hipócrita. Esta vez tampoco diré descanse en paz, porque si existe otro lado espero que reciba la justicia que aquí ha brillado por su ausencia. De lo que si estoy segura es que, de haber otro lado, este miserable no estará cerca de alguien como Paco Vidarte por ejemplo y si de los más oscuros personajes de la historia humana. Si existe el otro lado, el señor Maciel debe andar por un paraje parecido a la décima fosa del Octavo círculo.

Para leer:
Libros: «Los legionarios de Cristo: el nuevo ejército del Papa» José Martínez de Velasco (Madrid 2002, La Esfera)

«Los documentos secretos de Los Legionarios de Cristo» José Martínez de Velasco (Barcelona 2004, EDICIONES B, S.A)

Artículos:

Artículos varios del Diario la Jornada

Biografía de Marcial Maciel Degollado, diario La Jornada

Más de La Jornada, sobre la muerte de Maciel Degollado

Artículo de Asturias Opinión

 

Relación de universidades y colegios universitarios de Los Legionarios de Cristo: Universidad de Anáhuac, Universidad de Anáhuac del Sur, Universidad de Xalapa, Universidad de Mayab, sede del Instituto Juan Pablo II para la familia y el Instituto Superior de Estudios de la Familia (México), Universidad Alonso de Ovalle (Chile), el Centro Universitario Francisco de Vitoria (en España) y el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum e Instituto Superior de Ciencias Religiosas Regina Apostolorum (en Italia).

También dirige colegios en los siguientes países : Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Venezuela, México, Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Italia, Irlanda y Suiza.

1 comentario

Gravatar #1. Anon
hace 5 meses

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