flash
Bajo un sol casi asesino sostenemos una pancarta con el lema «por la igualdad en la educación». Gritamos a coro «donde están no se ven, los maricas del PP». Una señora muy mayor le pregunta a otra: «¿Qué dicen?» «¿Que donde están los maricas del PP?», le repite la señora, también muy mayor que está a su lado, acercándose a su oído y alzando la voz. Pablo que está a mi lado sosteniendo pancarta, le dice muy amistosamente: «es que señora, también hay en el PP, y aquí no están». Como pensativa y reflexionando la señora añade: «Claro, claro que debe de haber, como en todos sitios, pero como van a estar aquí, los pobres. «La señora lo dice con indulgencia, mientras nos envuelve con su mirada de cariño.








2 comentarios
hace 1 año y 4 meses
ese día hubo muchas señoras mayores dando auténticas lecciones de democracia, diversidad y respeto. señoras con crucifijos y sin ellos que aguantaron sus buenas horas al sol. a mí me emocionan mucho estas cosas, porque en el fondo son infinitamente mejores que aquellos a los que siempre se les llena la boca con esas palabrejas pero no saben lo que significan. incluso muchos maricas de pro que por alguna razón siempre encuentran razones absurdas para no ir ni estar («es que a mí no me representan», es que esto, es que lo de más allá).
hace 1 año y 3 meses
Coincido con el Ave. Yo iba en cabecera y a los lados de la mani habia cantidad de señores y señoras con pinta de animados, nada de miradas de «pervertidos» lanzadas con violencia, más bien todo lo contrario. Eso me emociona muchísimo.
Pero lo que más me emocionó fue algo que pasó unas horas antes. La felgtb habia convocado una concentración ante la embajada de Polonia. La embajada se encuentra en medio de una de las zonas más exclusivas de Madrid, en Puerta de Hierro, al ladito de la casa de la Preysler. El caso es que mientras que los que allí estábamos coreabamos consignas del tipo «todos somos tinky winky», «si quieren subvenciones, será con maricones», no nos dimos cuenta que a nuestra espalda estaba un club de estos con piscina, pistas de tenis, paddle, etc.... Según pasaban los minutos se iban concentrando con nosotros y nosotras una buena cantidad de niños y niñas, imagino que atraidos por los gritos de «tinky winky» y por que la gente coreara «maricones» a gritos en mitad de la calle sin que apareciera el padre de nadie a soltarle una colleja.
Con los niños aparecieron los padres. Yo me empezaba a ver en medio de un doble fuego, a un lado los Polacos y la policia y a otro los padres de las «familias que importan».
En un momento dado, uno de los niños dijo: «¿¿está tinki winky??» y el de al lado le preguntó a su madre que por qué era aquello.
La madre se acercó a donde estaba yo y me preguntó que quienes éramos y por qué estabamos allí.
Con mi mejor sonrisa se lo expliqué y cual fue mi sorpresa cuando de repente dice:
«Ya era hora que alguien viniera aquí a manifestarse».
Alucinada me dejó. Se empezaron a congregar más padres, se explicaron unos a otros la historia y lejos de poner cara de horror, los degenerados se concentran en nuestro jardín con nuestros hijos delante, estuvieron manteniendo una animada conversación entre ellos y comentando la situación que viven los lgtbs en Polonia.
Nunca dejaré de sorprenderme.
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