Por Mercedes, hace 1 año y 1 mes

Crímenes de Odio

sizakele sigasa.jpg[tag]Sizakele Sigasa[/tag] tenía 34 años y era Coordinadora de Acciones de Positive Women Network (PWN), una asociación que lucha por los derechos LGBT en Suráfrica. [tag]Salomé Massoa[/tag] de 23 años era su amiga. Se habían encontrado en una fiesta en Killarney, Soweto, el pasado 8 de julio y decidieron seguir de fiesta juntas.

En la mañana del domingo ambas jóvenes eran un par de cuerpos que yacían a pocos metros del Mazda de Sizakele en una calle de Meadowlands. Brutalmente golpeadas, con signos de tortura y violación.

Sizakele tenía las manos atadas con sus panties y los pies con los cordones de sus zapatos. Uno, dos, tres balazos sádicos en la clavícula. Uno, dos, tres balazos mortales en la cabeza. Con Salomé fueron más «generosos», una sola bala acabó con su agonía. Fue el macabro remate de una noche que debía haber sido de fiesta y diversión.

Joint Working Group (JWG) la coalición de organizaciones que defienden los derechos LGBT, ha condenado firmemente estas muertes, pero lamentablemente no es la única vez que JWG tienen que emitir una condena y un llamado a las autoridades. A las cifras espantosas que arroja la violencia contra las mujeres en [tag]Sudáfrica[/tag] con una víctima mortal cada 6 horas a manos de sus parejas y una violación cada 26 minutos, se suma en los últimos tiempos, una serie de ejecuciones precedidas de violaciones y torturas hacia [tag]mujeres lesbianas[/tag] o que de alguna manera colaboren en la lucha por los derechos de la población LGBT.

Sizakele y Salomé sólo son dos nombres más que se suman a Simangele Nhalapho, miembro de un grupo de apoyo de a mujeres con VIH perteneciente a PWN. La ejecutaron luego de torturarla. Luego de ver como sus verdugos torturaban y asesinaban a su pequeña de dos años. O Madoe Mafubedu de 16 años y también relacionada con PWN que fue brutalmente violada y apuñalada hasta morir.

Podríamos hacer un post interminable porqué es una lista muy larga y cada uno de los nombres víctima de un crimen horrendo. Desde el terrible asesinato de Zoliswa Nkonyana en 2006 a manos de un grupo de chicas heterosexuales, tan sólo por ser lesbiana, las cosas han cambiado muy poco para las lesbianas en Sudáfrica.

Las mujeres en Sudáfrica no lo tienen nada fácil. La [tag]violencia doméstica[/tag], la exposición permanente al VIH, las violaciones de las cuales sólo un 7% tienen algún castigo arrojan cifras que hacen temblar a cualquiera. Ser mujer y lesbiana o sospechosa de simpatizar con las minorías sexuales te asegura además una ejecución inminente ante la ineficacia de las autoridades que poco o nada hacen por cambiar la situación. Extraña situación en un país donde obviamente políticos y leyes van muy por delante de su ciudadanía. Un país que junto a España, Bélgica, Canadá, Holanda son los únicos lugares del mundo donde la población LGBT tiene derecho a contraer matrimonio. Un país donde una mujer puede alcanzar altísimos puestos de responsabilidad política pero en el que obviamente, la misma clase política aún no ha podido hacer mucho para acabar con los prejuicios, el fanatismo religioso, el machismo y la ignorancia que hace del [tag]HIV un estigma[/tag] muchas veces penalizado con la muerte.

Sizakele Sigasa ya había vivido en carne propia la violencia contra la mujer. Muy joven fue violada por quien se suponía debía ser su protector, pero Sigasa no sólo se empeñó en superar su pasado sino que sirvió de apoyo a otras mujeres para llevar ante la justicia a sus violadores. Como activista tuvo una importante actuación durante la elaboración del Plan Nacional Estratégico para combatir el HIV y SIDA, asesorando directamente a la Vicepresidenta Phumzile Mlambo-Ngcuka y logró concienciar a muchos políticos para hacer de los derechos LGBT una prioridad. Fue valiente, fue influyente, fue una luchadora incansable y encontró la muerte a manos de unos salvajes. Otro [tag]crimen de odio[/tag], uno más entre los muchos que se cometen con las mujeres en Sudáfrica.

El sábado se efectuarán los funerales de Sizakele y Salomé . No sólo las llorarán sus familias y amigos. Las Organizaciones LGBT volverán a alzar la voz indignadas. Ojalá el prestigio político y la importancia de Sigasa como dirigente LGBT pudieran servir al menos, para ayudar a acabar de una vez por todas, con estas ejecuciones atroces. Es una estupidez, lo sé, pero una siempre quiere tener esperanza.

En todo caso lo hemos dicho antes, 365 días no son suficientes para luchar por nuestros derechos. Tan sólo revisemos los últimos 7 días las noticias que comienzan con ésta terrible ejecución y que terminan con la inminente condena a muerte de más homosexuales en Irán. Demos una pequeña vuelta al mundo para sencillamente entender, que muy poco se ha logrado.

Y aquí perdemos el tiempo dándole importancia a acciones estúpidas. Y aquí todavía hay lesbianas que opinan que el «armario es un derecho».

2 comentarios

Gravatar #1. Lola Sanz
hace 1 año y 1 mes

Nos bajaste de la carroza festiva a golpe de realidad. Que bueno que haya voces como la tuya que nos despierte

Gravatar #2. Té la mà Maria
hace 1 año y 1 mes

un articulo muy bueno, la libertad sexual venga de donde venga

saludos desde Reus

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